Nos despedimos
de Uyuni. Era de Noche. Mucho Frio. Algo de Viento y mucho humo de salchipapas
en el aire. Nuestro recorrido estaba decidido. Oruro. Los carnavales. Allí
fuimos. Nuevamente en nuestro afán de abaratar el viaje. Nos subimos al bus más
barato. La ruta era de noche. Muchos tramos de evidentes baches y ripio y
tierra. Perfecto. Cuando el camino se siente. Cosa que muchas veces el
pavimento te priva. La mayoría de los paraje saque atraviesa (une mejor dicho)
la ruta no tienen luz. La ruta a lo largo de su trazado no tiene luz, salvo
algunos postes cada tanto. La tierra del camino la sentíamos en el aire muy
presente. Allí arriba del bus, los que menos sufrían la polvareda eran los que
cargaban sobre sus falsas sus grandes cargas: Apoyaban la nariz contra la tela
de sus bolsos y respiraban tranquilos en sus improvisados barbijos. Nosotros hacíamos
otro tanto con nuestros puyos y chalinas.
La llegada a
Oruro fue de madrugada también. Esta vez un poco más tranquilos de conocer como
era el manejo nos quedamos descansando un rato más en el micro, hasta que el
chofer nos anunció que la terminal abría y que podíamos ir a desayunar allí. Un
café con leche no se rehúsa nunca. Mientras romi hacia su merecida pasada por
el baño, yo pedía unos café con leches con tostadas (medialunas por favor!!!)
Unos cuantos bolivianos y allí estábamos disfrutando el amanecer, en el
ventanal más grande del bar de la terminal de Oruro. Una vez comidos y algo
aseados, cargaos nuestras mochilas y emprendimos la búsqueda de hospedaje. A
continuación nos sucedió algo insólito que no nos pasó nunca más. Nos pidieron
pasaporte en la calle. Un supuesto operativo de calidad migratoria en la calle.
No hubo problema nuestros pasaportes estaban en regla. La policía hizo su
teatro de revisar mochilas, y listo nos dejaron seguir.
Es importante
recordar la fecha. Febrero. Principios de Febrero. Pleno carnaval. Y Oruro es
la capital nacional del carnaval. El Carnaval de
Oruro es conocido y famoso a nivel mundial. Fue declarado Obra Maestra
del Patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO el año
2001. Asique imagínense que había muuuucha gente. Es muy difícil conseguir
hospedaje. Pero Bue, para el viajero con pocas pretensiones y equipajes, le
resulta un poco más cómodo. Conseguimos un cuarto que se alquilaba arriba de
una farmacia, muy barato y lindo. Así Fue que dejamos las mochilas, y nos
dedicamos a recorrer. En la esquina nomas de nuestro hogar, nos encontramos con
un desfile sin fin. Comenzaban las fiestas cívicas: Miles de chicos de los
colegios de la zona, portaban los colores y las banderas. Orgullosos, borrachos
más de uno seguro. Pero ahí estaban todos con una alegría contagiosa.
Recorrer las
calles de Oruro por las mañanas es muy lindo. Con los clarinetes, trompetas y
fuegos artificiales de fondo más aun. El centro que es un sincretismo entre
arquitectura colonial y contemporánea, a nuestro gusto es menos pintoresco que
Potosi. Buscamos una panadería, compramos unos panes y nos sentamos en las
gradas que se disponían frente a la plaza principal. Allí estábamos, en platea
preferencial, con el mate en mano y los panes preparados con dulce de leche
mochilero. La gente expectante se acomodaba en las gradas. Algunos reservaban
lugares para sus compañeros que también habían ido a comprar provisiones, para
la mañana de carnaval. Se rumoreaba que desfilaba Evo. El rumor era suficiente
para tomar la decisión de quedarnos ahí sentados el tiempo necesario.
Nos quedamos
impresionados con la solemnidad y seriedad que se toma una fiesta que rebalsa
de alegría. Ojo! Esa seriedad con que se toman la celebración, no le quita
diversión. En un momento tuve el desafortunado intento de silbar a las
caravanas que desfilaban, a lo que un paisano me dijo muy respetuosamente “no estás
en una cancha de futbol”. Ahí estaban mostrando sus ropas y colores. No son
disfraces. Son trajes de gala. Desfilaron, las escuelas, las cooperativas de
minería, las instituciones policiales, el ejército, los empleados públicos.
Todos estaban ahí representados en la fiesta.
Entre mate y mate,
nos sorprendíamos con los trajes típicos que desfilaban, las caras de los más
pequeños señalando algún hermano o maestro de escuela conocido que desfilaba
frente a ellos. Y sin dudas el momento donde todo Oruro estuvo de pie fue
cuando evo paso caminando tranquilo, por medio de la calle, frente a gente y a
una plaza emocionada hasta las lágrimas.

La virgen del socavón
es la patrona y protectora de los trabajadores de las minas y sus familias. Allí
en las profundidades de la tierra donde el diablo afila sus garras es
importante estar protegido y bendecido. Por eso las cooperativas mineras y el
gobierno de Oruro, construyeron una obra faraónica: Una estatua de la Virgen de
más de 20 mts de altura en el cerro más alto de la ciudad. Es imponente. Con el
cielo celeste, el blanco inmaculado de la virgen contrasta al punto que hay que
desviar la vista. Agachar la cabeza. Demanda humildad. Ahí llegamos nosotros,
como peregrinos, que traíamos ya unos cuantos kilómetros encima. Nos sentamos a
los pies de la Virgen del Socavón preparamos nuestro mate y nuestros bizcochitos,
con el mismo rigor que un párroco prepara el vino y comparte el pan.
Que bello todo lo que relatas, admiro tu capacidad de mezclarte entre tanta cultura diferente, aveces creo que tengo que abrir mas mi cabeza y mi corazon!! segui escribiendo ,que me gusta mucho
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